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El caso de los fantasmas del
sevillano cine Fantasio
La
verdadera historia de los "fantasmas" que aterrorizaron a los
vecinos de la calle Pagés del Corro y mantenía expectante a la ciudad de
Sevilla
Cortesia
del investigador José Manuel García Bautista y Rafael Cabello Herrero
Sevilla
- España
¿Quién
no ha oído hablar alguna vez de los fantasmas del cine Fantasio? La
verdad es que habría que matizar esto último y decir que realmente los
fantasmas del cine no moran en éste y sí en el edificio de viviendas sobre
él. El cine Fantasio se alza en la sevillana calle de Pagés del
Corro, número 100, muy cerca de la intersección con la no menos popular
calle de San Jacinto en Triana.
El
cine era conocido por ser del denominado género "familiar" y
con precios populares, lo que hacía que tuviera cierto éxito en unos años
en los que los vídeos comunitarios y videoclubes prácticamente estaban
destrozando la industria cinematográfica. En este cine, se ofrecían estrenos
y preestrenos y trataba siempre de estar en vanguardia de cartelera, cosa
complicada de conseguir ya que por estos años la competencia en Sevilla con
cines como el Avenida 5 cines o el cine Alameda era muy
enconada, pero aún así, y como ya se ha comentado, el éxito del cine estaba
garantizado, también debido en parte a ser el único cine que merecía la
pena ser visitado en las barriadas de Triana y Los Remedios.
Por
curiosidad, baste decir que los precios que se manejaban en este recinto eran
entre un 35% y un 50% más baratos que en otros de la ciudad, cosa que
incrementó su popularidad (como cine entre cinéfilos). Pero el cine Fantasio
no pasó a la historia precisamente por ser un cine popular y barato sino por
unos acontecimientos que mantuvo a Sevilla con sus miras en él debido a unos
supuestos ruidos extraños y otras cosas raras que ocurrían en un edificio
sobre él (pared con pared).
Los
rumores se dispararon y la noticia comenzó a correr por Sevilla afirmando que
en el edificio encima del cine había fantasmas. Visto o dicho así uno se
queda un poco "helado" y trata de analizar la situación,
pero en Sevilla hay veces que no hay lugar para los análisis ya que los
rumores aumentaban y aumentaban a medida que corrían los días y lo que al
principio surgió como una noticia sobre ruidos extraños iba ya por la
consumación "evidente" de la existencia de fantasmas en el
edificio del Fantasio...
Corría
el año 1990 y en principio a mi persona no le interesaba demasiado el tema,
pero he de reconocer que en el fondo siempre me han interesado los temas
calificados como de paranormales y la ufología. Pero no caeremos en errores y
sí afirmaremos que lo que realmente nos llevó a investigar o a estudiar el
caso fue la propia curiosidad que todas estas habladurías estaban creando. No
fui el único al que la curiosidad le llevó hasta allí, también hubo otros
seducidos por la curiosidad y el morbo, aunque, eso sí, con menos ganas de
llegar al final de toda la historia que yo.
El
edificio donde supuestamente se daban las manifestaciones espectrales era un
lugar que a simple vista parecía ciertamente tétrico. Construido en ladrillo
rojizo visto, daba la impresión de estar abandonado, sobre todo daba mala
impresión por tener las persianas descolgadas y tremendamente sucias, además
el portal de entrada aparecía lleno de escombros lo que incrementaba esta
impresión. Pero visto desde un punto de vista estructural y quitando estos
dos pequeños detalles, el edificio era bastante moderno y se conservaba
bastante bien, aunque a veces la primera impresión es la que permanece...
Aunque
hay que decir que al principio no se le concedió demasiada importancia a todo
este tema la propia insistencia y "machaqueo" de los
continuos rumores hizo que la noticia comenzara a cobrar "verosimilitud"
e importancia hasta darla prácticamente por un acontecimiento real y "demostrado".
Mientras
el edificio con sus tres plantas se hallaba impertérrito a todos estos
comentarios, aunque las aceras de enfrente cada día se encontraban más
ocupadas ávidas de ver "algo" que llevarse de recuerdo para
sus casas y poder decir que ellos vieron a los fantasmas del cine Fantasio.
Bajo el edificio abría sus puertas un bar que se beneficiaba con todos estos
comentarios, ya que no eran pocos los curiosos que se acercaban a él para
escuchar alguna historia o última noticia sobre los fantasmas, ¿quién si
no, podría informar mejor que un "afectado" que tenía su
negocio bajo el fantasmal edificio?
La
cercanía del negocio familiar que posee mi familia en el barrio de Los
Remedios hacía que las noticias sobre los espectrales acontecimientos del
cine llegaran siempre calientes a mis oídos, intrigándome cada vez más este
espinoso caso, ya que nadie veía nada pero cada vez circulaban más y más
rumores. Al cabo de unos meses (ocho o nueve) la fama de los fantasmas se había
extendido por toda Sevilla y absolutamente todos habían oído alguna vez
hablar de los enigmáticos y terroríficos moradores del lugar. Los pisos cada
día parecían más descuidados (y los rumores hacían que en el subconsciente
de cada persona les hiciera ver que cada día estaban peor y más tétricos)
pese a estar a la venta (y los rumores no les beneficiaba). Como ya se ha
comentado, su aspecto quizás no fuera el más saludable pero tampoco estaban
en tal mal estado.
El
tiempo seguía pasando y los fantasmas del cine Fantasio eran ya una
leyenda en Sevilla, todos daban por cierto y real el caso y nadie se atrevía
a negar la certeza del suceso. Ya había sido encasillado en caso paranormal y
el edificio como casa fantasma o bloque fantasma. Una cosa sí llamó
poderosamente mi atención y era que nadie había investigado a los supuestos
testigos o sufridores de las andanzas de los fantasmas, toda Sevilla lo que
realmente estaba dando por cierta era una serie de rumores y de habladurías
que como nadie había que las negara pasaban a ser automáticamente ciertas y
así el tema era como una inmensa pelota de nieve que rodaba y rodaba y se hacía
más y más grande, gorda, verdadera y duradera día a día (lógico en
parte). Pero preocupado un poco y picado por la curiosidad me decidí
trasladarme al lugar para ver y oír lo que de cierto había en todo ello y
tratar de localizar a los supuestos y fiables testigos. Como no, el lugar idóneo
para oír historias de fantasmas era el bar de los bajos del famoso edificio,
que aunque se quejaba por toda la historia, sí estaba recabando buenos
dividendos gracias a ella y a los muchos visitantes que se acercaban hasta allí
y al amparo del sabor de una cerveza se prestaban a oír cualquier historia
que el camarero o cualquier inquilino permanente en la barra del bar se atrevían
a contar.
No
pocas personas se acercaban allí y picaban ante el morbo de tan suculenta
carnada, al fin y al cabo uno no "ve" fantasmas todos los días,
y además es curioso porque todo el que salía del bar tras la narración de
una historia de fantasmas automáticamente ya los había visto y es que por
sumarse a la moda de aquellos días todo el mundo quería ser partícipe de
este singular acontecimiento. Inconscientemente se dejaban arrastrar hacia allí
para ser parte de la moda y conscientemente afirmaban haber visto "algo"
o "escuchado" algo, la cosa se comenzaba a tornar de risa,
era como un gran teatro en el que todos querían ser protagonistas teniendo
como víctima al pobre edificio "tétrico" del cine Fantasio.
Molesto
un poco cuando contemplaba todo aquello, me decidí a interrogar a posibles
testigos y de camino a realizar un "experimento" con un señor
al que le acababan de contar una historia de ruidos y apariciones. Conociendo
esto, me acerqué a él y le volví un poco la historia, le dije: "Perdone
señor, pero le he oído comentar en el bar que usted ha visto
"algo" relacionado con los fantasmas, ¿me lo podría usted contar?"
y el buen señor se puso de protagonista principal en la historia que justo
diez minutos antes le habían contado, eso sí, exagerándola y aterrorificándola
un poco más aún, engordando y poco más la pelota hasta convertirla en un
mito. Pero esto no ocurría sólo una vez al día sino muchas más, era una
especie de histeria o protagonismo colectivo que no lograba comprender del
todo...
Busqué
posibles respuestas para las fantasmales y molestas apariciones. Cada día me
contaban algo nuevo, había tantas historias como habitantes tenía Sevilla y
tantas explicaciones y causas que originaban el fenómeno como seleccionadores
nacionales tiene nuestro país (uno por cada habitante), comenzando a
recopilar posibles causas, he aquí las que hallé:
El
lugar había sido un cementerio romano en tiempos remotos.
En
el lugar se hacían sacrificios humanos en tiempos de los romanos.
En
el lugar los romanos mataban a los pertenecientes a la por entonces secta
cristiana.
En
el lugar se hacían extraños rituales a dioses paganos.
Los
visigodos mataron allí a muchas personas.
El
lugar había sido escenario de una sangrienta batalla en épocas medievales.
Había
sido un campo de batalla en tiempos de ocupación árabe.
Había
sido un cementerio árabe.
En
el lugar el rey San Fernando había matado a mucho árabes.
El
lugar fue un recinto donde la Inquisición Española asesinó a muchos
inocentes acusados de herejía y brujería.
El
lugar había sido un cementerio en el siglo XIV - XV.
En
el lugar había un convento donde se asesinó a una monja.
El
lugar era un convento donde se enterraron a muchos bebés no deseados, incluso
por sus inquilinos.
El
lugar fue un cementerio tras una epidemia que asoló a Sevilla en el siglo
XVII.
En
el lugar se asesinaron a muchas personas del bando republicano durante la
Guerra Civil Española por parte de las tropas Nacionalistas o Franquistas.
El
lugar fue comprado por una inmobiliaria de un rico empresario sevillano
vinculado a un club de la ciudad y desalojó a una señora anciana que días más
tarde murió del disgusto.
El
lugar fue el habitual paredón de fusilamiento durante la Guerra Civil.
Hasta
aquí, creo, una larga lista de razones que podían dar lugar al denominado
caso Fantasio, hay algunas que son ciertamente curiosas. En el número
16 nos encontramos con el cainismo de Sevilla, en la que los aficionados del
Sevilla F.C. echan a los perros a los del Real Betis (es curioso pero
incierto). Lo que hubo en ese lugar en la Sevilla remota, el que estas líneas
escribe lo desconoce, pero todas las causas expuestas a partir de los siglos
de San Fernando son ciertamente falsas e infundadas. En Sevilla la Inquisición
apenas actuó, no hubo cementerios ni conventos con monjas o monjes con
deslices y por supuesto la Guerra Civil en Sevilla no fue para tanto.
Hay
explicaciones que ciertamente llaman a la risa...
Lo
cierto es que la historia estaba adquiriendo una dimensión que difícilmente
podía ser detenida. El propietario se sumaba al misterio y negaba el paso o
el permiso para acceder al edificio y realizar unas pruebas en unos pisos en
el que según él no ocurría absolutamente nada y la historia de esta forma
seguía envuelta en un tupido velo de misterio...
Tras
oír diferentes causas que movían los "hilos paranormales"
del edificio, me decidí a localizar testigos, escuchar sus experiencias y
tratar de llegar a una conclusión sobre ellas. No me fue difícil localizar a
algunos vecinos que atestiguaran haber tenido experiencias con los para mí, más
que discutibles fantasmas del cine Fantasio, a los que mi miedo (porqué
no decirlo) prefería no ver aunque mi curiosidad sí (y ésta es más fuerte
que la anterior). He aquí los testimonios de los testigos:
NOTA:
Sólo escribo sus iniciales al no concederme su permiso para publicar sus
nombres. Como legalmente incurriría con ellos escribo sólo sus iniciales.
M.E.S.:
Escuchó ruidos raros en el edificio. Creo que escuchó ruidos pero
provenientes de otro lugar y no que atendieran a nada raro. Se deja llevar por
la situación y dice oír cosas raras donde realmente no ocurre nada.
F.J.O.:
Vio una luz extraña / Posiblemente un flash o el reflejo de alguna luz en los
cristales del portal del edificio.
J.L.G.C.:
Oye cadenas, quejidos y ruidos / Posiblemente la propia maquinaria de tracción
del cine o sus potentes altavoces.
R.J.A.:
Oye ruidos extraños / Este es un histérico que se deja dominar por las
situaciones.
J.M.G.:
Oye cosas raras y cree notar presencias / Creo que las cosas raras pueden ser
cualquier otra cosa (vive alejado de cine) y lo de notar presencias es fruto
de su imaginación y su miedo.
M.P.P.:
Vio una vez alguien en la azotea / Creo que se equivocó de edificio.
M.L.L.:
Vio una sombra que se movía en el portal / Si el portal estaba oscuro, ¿cómo
vio una sombra?
T.C.P.:
Cree oír cosas raras / Cualquier ruido de otros televisores o de la calle.
J.A.V.:
Un día se sintió muy atraído por el edificio / La propia curiosidad o su
propia obsesión con el tema.
I.J.P.:
Un fantasma le tiró un trozo de ladrillo (una piedrecita) / ¿Cómo sabe que
fue un fantasma si no vio nada y de dónde provenía si pasaba junto a una
iglesia cercana?
Un
coche salió ardiendo justo en la entrada del cine / Sin explicar (¿Casualidad
o causalidad?).
M.C.M.:
Vio a alguien tras las cortinas del edificio / Su propio miedo hizo que viera
cosas que no existían, si las persianas estaban bajadas, ¿cómo veía
cortinas? Se dejó llevar por los rumores y por el miedo.
J.A.P.:
Escucha voces extrañas y alaridos / No me creo ni una palabra de lo que dice.
M.M.A.:
Idem /No me creo ni una palabra de lo que dice.
En
la mayoría de los casos, estas personas se han dejado dominar totalmente por
su miedo, un miedo visceral a toda esta historia. Estas son algunas de una
larga lista. Pero para qué iba a contar todo lo que cuentan aquellas personas
que salen del bar sintiéndose protagonistas de una falsa historia...
Efectivamente,
muchas personas creen oír y ver cosas raras, pero lo primero atiende a muchas
razones: televisores, radios, equipos de música, los propios altavoces y
equipos del cine, la tramoya del cine, etc. Las visiones pueden ser
confusiones de ubicación, reflejos, el propio miedo (se han dado algunos
casos como el de A.S.D. que vio perfectamente una sombra en el mismo edificio
de aspecto espectral, este señor se dominó por su propio miedo, un horrible
miedo a toda historia...), las habladurías que hacen ver lo que no hay o
existe...
Cada
vez que investigaba este caso llegaba más a la conclusión que en todo él,
ya cualquier cosa vista u oída que se saliera un poquito de lo normal era
encasillada en el terreno de la aparición espectral sin atender a otras
razones ni explicaciones, simplemente era ya parte del misterio espectral del
cine Fantasio, así de simple y de "científico".
Pasó
el tiempo, y el lugar seguía rodeado de las brumas del misterio, incluso se
llegó a decir que el reputado Dr. Fernando Jiménez del Oso visitó el lugar
para una comprobación (extremo que ni puedo afirmar ni desmentir). Se seguían
dando todo tipo de comentarios y muchos casos de alucinaciones y audiciones,
que nada tenían de paranormal una vez oídos a sus protagonistas y visto el
lugar donde vivían (muy alejados del cine) y su manifiesta tendencia a
dejarse dominar por el miedo...
Transcurrieron
dos años (1992), y para la Exposición Universal de Sevilla la
historia repentinamente y sin nadie esperarlo iba a dar un vuelco de 180º y
este investigador iba a conocer la historia en su totalidad y realidad. Antes
de esa fecha no habían sido pocos los vecinos del edificio que incluso se habían
mudado de vivienda, víctimas del pánico y del ambiente de histerismo creado
(imagínense hasta dónde había llegado la historia).
En
el año 1992, el propietario del cine Fantasio y del edificio donde
supuestamente se manifestaban estas entidades o seres espectrales, decidió
arreglarlo para que sus hijos se marcharan a vivir allí y ocupar estos magníficos
pisos en tan buen lugar ya que se habían casado recientemente, él les
regalaría y arreglaría las viviendas próximas al cine. Los pisos fueron
arreglados mientras que los vecinos admiraban el valor de los trabajadores al
penetrar en los insondables misterios de los pisos fantasmas del Fantasio
(¡Pobres hombres, no saben dónde se meten!, exclamaban).
Los
pisos fueron acondicionados interiormente por un decorador llamado José Luís
Baisón, que durante su larga estancia en el edificio no notó nada extraño,
ni vivió ninguna experiencia rara ni nada anormal ni paranormal. Lo único
que notó fueron unos ruidos extraños provenientes del edificio del cine, que
era "como la cadena de arrastre y ruidos similares procedentes todos
de la tramoya del cine y vibraciones lógicas y típicas que produce la
expansión de las ondas sonoras de los potentes equipos de sonido THX que tenía
el cine, nada más". No hubo ni apariciones ni herramientas
extraviadas ni nada raro. Se da también la circunstancia que a mi padre y a
mi tío les fue reclamado sus servicios como electricista y fontanero
respectivamente en el edificio, y aunque con temor (sobre todo por parte de mi
tío) acudieron al lugar y trabajaron más que cómodamente y sin problemas.
Tuve la ocasión de visitar el lugar y comprobar como allí no había ni
alteraciones magnéticas (con mi brújula), las psicofonías fueron inútiles
al no registrar nada, las fotos no salían con nada anormal, no había zonas
de frío anormal y así un largo etcétera que no hacía más que devolvernos
a la realidad que en el edificio no pasaba nada extraño.
¿Cuál
es la verdad sobre el Cine Fantasio y las razones de los rumores y el
ambiente de histerismo?
Cuando
acabe de escribir las razones, todos comprenderemos la realidad de la
historia...
Todo
comenzó un buen día que el propietario del popular cine Fantasio le
prometió a su buen amigo el dueño del bar, uno de los pisos de su propiedad
en el edificio. Su amistad era muy buena y aunque extrañó la circunstancia
de tan magnífico regalo lo aceptó de muy buenas ganas, además, era un
regalo gratuito, no había compensación económica a cambio.
Todo
siguió bien hasta que el primero decidió vender los pisos y el propietario
del bar reclamó su regalo. El dueño del cine le dijo que aquello eran cosas
que decían pero que luego no había nada de nada y que vendería los pisos al
primero que pagara la cantidad que solicitaba (15.000.000 Ptas. por cada uno).
El propietario del bar se fue con su gozo a un pozo y se dio cuenta que había
vivido muchos años engañado y a costa de ello no pocas copas habían salido
de allí sin ser abonadas (estaba garantizado su regalo).
El
enfado fue monumental y dado que somos personas y tenemos instintos, decidió
sabotearle la venta del inmueble y para ello optó por filtrar "sutilmente"
todo tipo de rumores sobre el edificio. Sabiendo que Sevilla es un mentidero y
lo rápido que se propagan en ella los rumores decidió tirar de los fantasmas
para ahuyentar a todo posible comprador (¿quién se iría a vivir a una casa
o piso con fantasmas?). De esta forma el edificio nunca encontraría
inquilinos y él quizás podría comprar los pisos a muy bajo precio.
Lo
que nunca nadie pudo llegar a imaginar es la magnitud que alcanzaría la
historia y de cómo se le escapó de las manos, de su control y de sus propósitos
(aunque hizo muy buenas cajas a costa de ella). En suma, fue un acto de
venganza como producto de una promesa incumplida entre "amigos".
Todo
lo "lió" un rumor originado en un bar por el que al día era
visitado por multitud de clientes y cada cliente escuchaba con atención la
historia que el camarero contaba, el cliente a volvía a contar a otra persona
un poco más exagerada y así sucesivamente hasta dar lugar al mito del cine Fantasio;
las historias corrían al día de boca en boca conociéndose hasta fuera de
Sevilla y forjando la leyenda de tan famoso lugar y tan efímeros fantasmas.
El lugar para difundir la noticia era sencillamente perfecto: un bar, y los
portadores de la noticia lo eran igualmente. Del resto, el tiempo, la
paciencia, el miedo, los patios de vecinos y la imaginación de la gente
comenzaría a realizar su laborioso y no demasiado complicado trabajo hasta
hacer que la "pelota" rodara hasta que sólo un golpe de
efecto pudo detenerla (como fue la habitabilidad del edificio y su trabajo
previo en el interior).
Los
rumores se acallaron totalmente cuando los pisos fueron habitados con una
TOTAL normalidad y cuando sus propios inquilinos en el día tras día decían
que vivían muy bien y que allí no ocurría nada, y así se demostró que el
gigante tenía los pies de barro y se derrumbó con las primeras aguas, en una
historia que analizada profundamente hacía aguas por todos sitios. A leyenda
cesó y más de uno se avergüenza hoy de todo lo que dijo haber vivido cuando
los fantasmas del Fantasio estaban tan de moda en Sevilla.
El
popular y añorado cine Fantasio, cerró sus puertas al público en
1995 debido a una crisis financiera en la cadena que asumió en 1993 el
control del mismo (que afectó también al cine Delicias, Regina
y Azul). El local fue vendido, como los otros, a una cadena de
supermercados llamada CANGURO-SPAR. El bar también cambió de
propietario.
Hoy
día son muchos los que al verme me dicen que vaya de la forma en la que perdí
el tiempo investigando e interesándome tanto por tan fraudulento caso, pero
realmente yo no perdí el tiempo, lo gané, y gané conocer la verdad y darla
a conocer (por desgracia) a muy poca gente. Aunque la habitabilidad del lugar
pusiera las cosas en su sitio y devolvió su pulso normal a la calle Pagés
del Corro, alguien tenía que hacer ese trabajo ingrato que es a veces
descubrir la verdad y en este caso esa labor recayó sobre mis espaldas. No sé
si alguien más investigó este famoso caso (tampoco me importa, aunque me
alegraría), pero fue digno de "perder" el tiempo en él.
Son
muchos los que aún afirman que el fenómeno fue real, sobre todo aquellos que
más alzaron la voz y que más protagonismo quisieron acaparar para cubrir su,
en cierta forma, vergüenza.
Son
muchos los que todavía dicen ver al fantasma de una viejecita o de una monja,
pero lo cierto es que allí ya NO HAY NADA paranormal que estudiar y sus
habitantes prefieren olvidar toda esta historia y olvidar el pánico y terror
al que fueron conducidos por una historia de fantasmas que más bien fue
creada por la golfada de un señor fantasma herido por la ingratitud.
Aún
hoy son muy pocos los que conocen la realidad y la verdadera naturaleza de los
temidos y molestos fantasmas del Fantasio, una historia que para
algunos fue todo fruto de un macro-ambiente de miedo e histerismo y que para
otros no es más una historia que aún hoy en día, sigue cabalgando entre la
leyenda y la realidad.
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